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Las redes sociales y el escritor: una relación complicada

  Llevo tiempo reflexionando sobre mi relación con las redes sociales y su impacto en mi vida como escritor. Para muchos, las plataformas digitales son una herramienta indispensable para darse a conocer, conectar con lectores y construir una comunidad. Para mí, sin embargo, ha sido diferente. No digo que no sean útiles, al contrario, pero no puedo evitar sentir que este mundo me queda grande, que su ritmo acelerado choca con la naturaleza pausada de la escritura. Desde que empecé a escribir, siempre imaginé el proceso como algo íntimo, un diálogo entre la página y yo. Las redes sociales, en cambio, exigen una constante exposición, una actualización incesante de contenido que, en ocasiones, se siente más como una obligación que como una elección. ¿Cómo compaginar la escritura, que es un acto de introspección, con la necesidad de alimentar un algoritmo que premia la inmediatez y la constancia? Es una dicotomía que me resulta difícil de conciliar.  La presión de la visibilidad No...

Deja atrás las excusas: Salir de la zona de confort

  A veces hace falta que alguien te empuje y te haga gritar de miedo. Así mismo es y que me perdone la generación de cristal. Recuerdo el día que fuimos a una cala a pasar una calurosa tarde de verano y todos se lanzaron al mar desde una roca a poco más de un metro de altura. Es nada, lo sé, pero entonces lo veía terrorífico porque yo no sabía nadar y sabía que en el agua la profundidad era mayor de la que estaba acostumbrado. Un amigo, es decir, un buen amigo –algo cabrón– se puso a mi lado a preguntarme por qué no me lanzaba al agua con el resto. No hizo falta más que verme la cara para entenderlo. No quería hacerle caso, la verdad, pero comprendía el motivo y eso mismo me intimidaba más. Al cabo de unos minutos ya convertido en el foco de atención me invitó a seguir sus movimientos, y para mi sorpresa, me agarró y me lanzó al agua. Alaridos y ¨mecagoentodos¨ después, los demás me miraban chapotear hasta que me descubrí flotando y nadando torpemente. Empecé a divertirme, a refres...

El resurgir de las ideas: del caos al cosmos

  Siempre he sido de los que guardan ideas en un cajón, como tesoros piratas. Algunas son fugaces, chispas que se apagan rápido, pero otras persisten, como melodías que no puedes sacarte de la cabeza. Creo que eso es lo que pasa con los proyectos literarios que me obsesionan: tienen un no sé qué, una esencia que me atrae como a un imán. El taller de escritura creativa ha sido como un huracán de ideas. Al principio, todo era caos, un torbellino de pensamientos sin rumbo. Pero, como en toda buena tormenta, al final queda algo sólido, algo valioso. Mis viejos proyectos han resurgido con fuerza, y nuevas historias han nacido de las cenizas. Sigo trabajando en mi idea de un pequeño libro de microrrelatos visuales. Quiero fusionar la escritura y la fotografía, dos de mis grandes pasiones. Es como buscar la salsa secreta de un plato, esa combinación perfecta de ingredientes que lo convierte en algo único. Por eso, intento plasmar esta idea en mi Instagram, aunque sea a pequeña escala. Abr...