Llevo tiempo reflexionando sobre mi relación con las redes sociales y su impacto en mi vida como escritor. Para muchos, las plataformas digitales son una herramienta indispensable para darse a conocer, conectar con lectores y construir una comunidad. Para mí, sin embargo, ha sido diferente. No digo que no sean útiles, al contrario, pero no puedo evitar sentir que este mundo me queda grande, que su ritmo acelerado choca con la naturaleza pausada de la escritura. Desde que empecé a escribir, siempre imaginé el proceso como algo íntimo, un diálogo entre la página y yo. Las redes sociales, en cambio, exigen una constante exposición, una actualización incesante de contenido que, en ocasiones, se siente más como una obligación que como una elección. ¿Cómo compaginar la escritura, que es un acto de introspección, con la necesidad de alimentar un algoritmo que premia la inmediatez y la constancia? Es una dicotomía que me resulta difícil de conciliar. La presión de la visibilidad No...
Diario de un escritor en construcción. Este es mi viaje, con sus dudas y victorias, para hacerme un hueco como escritor. Si tú también buscas tu voz, este es tu lugar.