Todo escritor, en algún momento, ha sentido ese pequeño escalofrío. Ese que recorre la espalda justo después de escribir un relato que te encanta, un poema que te desnuda el alma o las primeras páginas de una novela prometedora. Y junto al orgullo, surge la pregunta: ¿Y si alguien lo copia? ¿Cómo demuestro que esto es mío?
Hoy, en esta primera entrega de "Notas al Margen", quiero hablaros de una herramienta que me ha dado una enorme tranquilidad durante casi una década: Safe Creative.
¿Qué es (y qué no es) Safe Creative?
Imaginemos que la protección de tu obra es una fortaleza. El Registro de la Propiedad Intelectual es, sin duda, el castillo principal, con sus murallas altas y su ejército legal. De él hablaremos largo y tendido en un futuro "mega post", porque es el paso definitivo e irrenunciable para una obra como una novela.
Pero, ¿qué pasa con los relatos que publicas en un blog, los poemas que compartes en redes, o las versiones iniciales de tu novela que envías a lectores de confianza? Para todo ese trabajo, Safe Creative funciona como una torre de vigilancia ágil y eficaz.
En términos sencillos, Safe Creative es un registro de propiedad intelectual en línea que te permite generar una prueba de autoría con validez legal. Cuando subes un archivo (un texto, una imagen, una canción), la plataforma utiliza un sellado de tiempo cualificado y un hash criptográfico (una especie de huella digital única e irrepetible) para certificar que esa obra exacta existía y estaba en tu poder en una fecha y hora concretas.
Es la versión digital, y mucho más robusta, del viejo truco de enviarte a ti mismo tu manuscrito por correo certificado para tener un matasellos que sirva de prueba.
Mi experiencia: ¿Por qué lo uso desde hace 10 años?
Conocí la plataforma cuando buscaba una forma de proteger relatos cortos que quería presentar a concursos o publicar en línea. El proceso del registro oficial me parecía excesivo para un texto de cinco páginas, pero dejarlo sin ninguna protección me generaba inquietud.
Safe Creative fue la solución perfecta. El proceso es increíblemente sencillo: te creas una cuenta, subes el archivo, rellenas los datos básicos y en menos de dos minutos tienes un certificado digital con una prueba de autoría sólida.
Esta prueba declarativa es tu primera línea de defensa. Si alguna vez alguien plagiara ese relato, podrías presentar el certificado de Safe Creative para demostrar, sin lugar a dudas, que tú ya eras el autor de esa obra en una fecha anterior. Para trabajos de menor envergadura o para las fases iniciales de un gran proyecto, esa seguridad es más que suficiente para dormir tranquilo.
El veredicto: ¿Registro de la Propiedad Intelectual o Safe Creative?
La respuesta no es una u otra, sino ambas. Son herramientas complementarias con propósitos distintos:
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Usa Safe Creative para:
- Relatos cortos y poemas.
- Posts de tu blog o artículos.
- Guiones, letras de canciones.
- Versiones tempranas o borradores de tu novela para tener un registro de la evolución de tu trabajo.
- Cualquier obra que quieras compartir o mover y para la que necesites una prueba de autoría rápida y asequible.
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Usa el Registro de la Propiedad Intelectual para:
- La versión final y corregida de tu novela, antes de publicarla o enviarla a editoriales.
- Colecciones de relatos o poemarios ya terminados.
- Cualquier obra de la que vayas a realizar una explotación comercial y quieras tener los derechos constitutivos que el registro oficial te otorga frente a terceros de la forma más sólida posible.
En definitiva, la creación literaria ya tiene suficientes obstáculos y páginas en blanco como para que el miedo al plagio sea una barrera más. Considera este registro como un pequeño ritual para honrar tu propio trabajo; un paso sencillo que te da esa paz mental necesaria para soltar tus historias al mundo con más confianza.
Espero que esta guía te ayude. Ahora, con tus ideas a buen recaudo, solo te queda lo más importante: seguir escribiendo.
Un abrazo

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