Hace poco me uní a un taller de escritura creativa, y aunque llevamos solo una sesión mensual, puedo decir que ha sido una experiencia increíble. Este espacio no es solo para aprender nuevas técnicas o compartir textos, sino que también ha sido un equipo de apoyo, donde todos nos acompañamos en el proceso de retomar la escritura. Decidí apuntarme porque sentía que me faltaba algo: ese empujón para volver a escribir con regularidad. Y aunque podría haber intentado hacerlo por mi cuenta, sabía que la clave estaba en hacerlo con más personas. Es increíble ver cómo compartir ideas y textos con otros no solo enriquece el proceso, sino que te motiva a seguir explorando tu propia creatividad. La mejor parte del taller es, sin duda, la gente. Cada persona trae una perspectiva única y, al compartir nuestros escritos, no solo aprendemos unos de otros, sino que también creamos un espacio donde la escritura es el vínculo que nos une. He conocido a gente increíble con ideas fascinantes, y eso...
Diario de un escritor en construcción. Este es mi viaje, con sus dudas y victorias, para hacerme un hueco como escritor. Si tú también buscas tu voz, este es tu lugar.