He estado fuera un tiempo. No fue planeado, simplemente la vida impuso otro ritmo y aprendí a no resistirme. Antes me obligaba a escribir por disciplina, pero solo conseguía frustrarme frente a un muro de silencio. Ahora he decidido aprovechar los vientos . Ya no me exijo metas ni cierres; me siento a escribir cuando las ganas y el momento coinciden, sin más. Me apetece retomar personajes, reescribir escenas o empezar algo nuevo desde cero. ¿Que a lo mejor estos textos no van a ninguna parte? Me da igual. Lo que quiero es recuperar el placer de crear sin juicios. Escribir por el simple hecho de disfrutar del camino, sin esperar a llegar a ningún destino. La libertad de no tener que demostrar nada es donde ocurre la magia. Y hoy, por fin, me apetece volver a esa magia. Un abrazo, Kai Hill
Una vez leí que los grupos de ayuda para escritores, o los ‘mastermind’ como los llaman ahora, son el arma secreta de muchos grandes autores. Un lugar donde pulen sus textos y se sienten acompañados. No sé si son un arma secreta, pero sí puedo decir que son un refugio increíble. Lo sé porque, en aquella época que ya no existe, un pequeño grupo de nosotros creamos algo parecido. Y la verdad es que funcionó, al menos en cierta medida. Esa experiencia, aunque lejana, se me quedó grabada. Y ahora, he de confesar que la idea de volver a construir una pequeña tribu como aquella me ronda la cabeza constantemente. Por eso hoy quiero reflexionar sobre por qué creo que son tan importantes. ¿Por qué un grupo? Tres razones clave: 1. Para sentir que no estamos solos. Escribir es un camino muy personal y, a veces, muy solitario. Yo lo he vivido: días en que las palabras no fluyen, semanas en las que dudas de absolutamente todo. Tener un grupo de gente que te entiende, que ha pasado por lo mism...